
"Sasha"
no paraba de rasgarle las zapatillas a su dueño. Lloraba y lloraba la
perra ovejero alemán, pero el hombre no entendía qué quería decirle.
Estaba buscando a su nena, Milena, de cuatro años, que seguramente, pensaba, se fue a jugar otra vez a la casa del vecino.
La
mascota insistía con su llanto, pero nada. Por eso, tras lograr la
atención de su amo, corrió hacia el lugar que quería señalar: la pileta
de la casa de enfrente, a donde, sin dudarlo, se zambulló.
Hasta allí
había llegado sola Milena, sin que sus padres ni los vecinos la
advirtieran. Ahora estaba completamente sumergida en el agua del verano
pasado. Su padre se tiró a la piscina detrás de la perra y logró
rescatarla. Pero la historia hubiera sido otra de no ser por la reacción
de "Sasha".
"Milena jugaba en el patio. Por un momento mi esposo la
perdió de vista y la fue a buscar a lo de un vecino creyendo que estaba
allí. Fue en ese momento cuando se le aparece la perra, llora, y luego
se arroja a la pileta. Por suerte mi esposo le hizo una reanimación
cardiopulmonar, y así —ambos— le salvaron la vida", relató Valeria
Colombo, mamá de la niña, al diario La Capital.
El caso, que tuvo
lugar en la localidad de Cañada de Gómez, al sur de la provincia de
Santa Fe, sucedió el pasado domingo, pero se conoció recién ahora.
Es
que, por el agua que tragó Milena, debió quedar internada dos días en
un hospital de la zona. Ya dada de alta, la nena regresó a su casa sin
secuela alguna tras lo sucedido.
Eso sí, la perra no le quita la
vista de encima. "Sasha es una perra de raza manto negro, y si algo
faltaba para emocionarnos, mientras estuvo internada dos días lloró todo
ese lapso. Y además mostró una enorme felicidad cuando la nena regresó a
casa", contó la mamá.